En Nebraska y sin pastelitos de guayaba

Y…
Que carajos hace un cubano en Norfolk, Nebraska? No mucho.
Llegue a este pueblo de 25,000 habitantes (segun un censo del 2000 que anda por el web) hace un año con mi esposa y mi hijo. Vine a trabajar a una gigantesca planta por donde entraban las vacas ya muertas por un lado y salen los filetes y el picadillo por el otro…

Mi esposa y yo trabajamos durante algun tiempo en esa planta o fabrica o como quieras llamarle, donde entraban por una puerta miles de trabajadores en la madrugada, con la cara recien lavada y aun soñolientos.. y salian en la tarde, por la misma puerta totalmente hechos mierda. Ja! Yo creia saber lo que era reventarse el higado trabajando como bestia… pero no! Nada como esto que os cuento, amigo lector!

Creo que hasta aqui esta bien como introduccion, porque hay muchas historias que contar…historias de tristeza, de alegria, de nostalgia del cafe cubano de La Carreta, el pastelito de Guayaba y las croquetas. Cuando vivia en Miami sentia nostalgia del malecon habanero y del Paseo del Prado. Ahora, ademas de esa, siento nostalgia de Miami. Siento nostalgia de la nostalgia.

Pretendo hablar mucho aqui de muchas cosas… por ejemplo, de la peste a mierda de vaca y de caballo (creo que son distintas) en el estacionamisnto de Walmart, de las gringas gordas en bermudas y chancletas “metedeo” de restaurantes chinos y de la cara que pone la cajera del supermercado cuando voy a comprar platanos (para tostones) y al querer cobrarmelos como bananas (que son mas caras) le digo: noooo..!
no son bananas mijita! Esos son platanos! Plantainssss!!!

Tambien hablare del frio…
quiero decir, del frio de Nebraska.

Osea, del FRIO.

El cuento del cubano de Pennsylvania se quedo chiquiticooooo al lado de esto.

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